viernes, 20 de octubre de 2017

El roble y yo.

 El roble y yo.

Te he visto siempre, siempre frondoso
roble milenario, receloso,
desde el bosque inmenso
contempla el río,
y esconde del viajero a su nido,
cuando rema bajo sus temblorosas hojas.

Y bajo las biformes montañas,
corre el río entre las flores y cuarzos,
y el silencio del alba besa a sus ramas
cuando alejo de su tronco mis cálidos brazos.

Ahí, sobre su raíz bifurca
resplandecen despintadas auroras.
Y las nubes grisáceas surcan
con sus puntadas de sombra,
sobre mi valle verde de totoras.

Y el crepúsculo danza con tu silueta,
mirando los luceros abrillantados…
Y uniendo nuestras narices y labios,
nos alejamos, lejos, muy lejos,
hasta no ver a tus nidos colgados.



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